lunes, 23 de mayo de 2011

Dos poemas



La navaja del instante corta racimos de uvas y de dedos. Tobillos y tentáculos. Banquete abierto. Macerar blanco. Expectante. La carne es un tiesto. Un lento brote la muerte. Cáscaras lechosas. Tinta derramada del cuerpo. El semen de la luz. Uvas blancas. Uvas negras. Esa costura soy. Esa unión tejedora en el pecho.


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Cuesta nuestra
de cada día
costra nuestra
de cada noche
los sesos a flor de tierra
y el cuerpo
abriéndose paso en la arena
movediza del tiempo.

Ah, cuerpo nuestro
de cada día
haciéndose / deshaciéndose entre soles desérticos.

Incorporarse entonces
es un acto de fe
emerger cuando algo
se nos hunde irremediablemente.

1 comentario:

mialva dijo...

"Incorporarse entonces
es un acto de fe"