miércoles, 15 de octubre de 2008

Balada para las Gorditas Tiernas



Hace un tiempo atrás

En un planeta muy cercano al nuestro

Existió un Rey tan dichoso

Que los mismos dioses le tenían celos

Su reino se extendía por plácidos campos

Poblados de árboles confiteros

Montañas de paneton, roscas y caramelo

Cascadas de natilla descendían del celeste cielo

Mezclándose con el más puro cacao

Que brotaba de un enorme seno

En el centro de aquel universo

Sus habitantes eran gorditas tiernas

Llenas de alegría y ligereza

Desnudas correteaban por los generosos suelos

Y sus carcajadas revoloteaban cuan pajarillos pintorescos

Cada mañana el Rey las bañaba en leche una por una

Y ellas lo miraban sonrientes, dichosas de su fortuna

Él las amaba con su inmenso corazón

Y ellas lo mimaban y se regocijaban con bamboleante devoción

La vida transcurría placentera ajena a cualquier pesadez

Y en el dulcísimo castillo las fiestas reinaban por doquier

Realizando bailes de todo tipo

Las gorditas lucían sus más exóticos vestidos

Soportadas por grandiosos corsés verdes, azules y amarillos

Y el Rey las aplaudía con fervor

Bebiendo champagne, cerveza y vino

Pero un día los dioses furiosos se pusieron

Pues sus delgadas musas mimarlos no sabían

Y a causa de su amarga envidia

Hacer llover jugo de limón podrido decidirían

Así las cascadas y ríos de crema se cortaron

Y las gorditas se envenenaron,

Volviéndose flacas desabridas sin gracia ni vida,

Y el Rey de tristeza cerrar el pico decidió

Pereciendo de hambre en su reino ya sin sabor

Mas de aquel universo desierto, una redonda estrella nació

Tierna como la luna y poderosa como el sol

Y brillando se refleja en el corazón de toda gordita

Dispuesta a bailar gozosa esta canción

1 comentario:

Guillermo Ruiz Plaza dijo...

Esas gorditas dan ganas de merengada, son sensuales y felices y lascicas e inocentes. Y los dioses son, como es su costumbre, unos perros del hortelano.