jueves, 14 de abril de 2011

Tres poemas recientes de Yves Bonnefoy


Tres poemas de Raturer outre (2010, Editions Galilée, Paris) de Yves Bonnefoy. Cometí las versiones.



UN RECUERDO


Parecía muy viejo, casi un niño,
Andaba lento, crispada la mano
Sobre un jirón empapado de barro.
Cerrados los ojos, sin embargo. Ah, ¿no es cierto

Que creer recordar es el peor engaño,
La mano que toma la nuestra para perdernos?
Me pareció sin embargo que sonreía
Cuando pronto lo envolvió la noche.

¿Me pareció? No, desde luego, me engaño,
Es una voz trizada el recuerdo,
Se oye apenas, aunque nos inclinemos,

Y sin embargo escuchamos, y tanto tiempo
Que a veces la vida pasa. Y ya la muerte
Le dice que no a toda metáfora.




EL PIANISTA
II


Una mano que se arriesga, anhelante,
En el remolino ora claro, ora sombrío,
Su imagen se quiebra, como si ya no tuviera
Las fuerzas para retener.

¿Y esa otra, en un espejo? Se acerca
A la tuya, que va hacia ella, sus dedos
se tocan
O casi, pero en la pequeñez de esa distancia
Se abre el abismo entre ser y apariencia.

Esos dedos, al menos, que conmueven cuerdas.
¿Otra mano va a subir, del fondo del sonido,
A tomarlos entre los suyos, para guiarlos?

Pero, ¿hacia qué? No sé si es amor
O espejismo, y nada más que sueño, la palabra
Que no tiene sino agua o espejo, o sonido, para
tratar de ser.



RAMAS BAJAS


Instante que quiere durar mas sin saber
Sacar eternidad de las ramas bajas
Que protegen la mesa donde luces y sombras
Juegan, en mi página blanca de esta mañana.

En torno a esos dos árboles primero la hierba,
Y luego la casa, y el tiempo, y el día de mañana
Para abrir al olvido, que ya disipa
Esos frutos de ayer caídos junto a la mesa.

El allí está lejos. Sin embargo, inaccesibles
Son sobre todo el aquí y el ahora.
Más sencillo es entrar en el porvenir

Con, para dentro de poco, algo
De ese fruto maduro, por la gracia del cual
El verde se tiñe de azul en la noche de la hierba.





Yves Bonnefoy, Raturer outre (2010, Editions Galilée, Paris)

domingo, 3 de abril de 2011

Acerca de plumas


Me han dicho que la tinta es ligera como una puta...

jueves, 31 de marzo de 2011

La bienvenida a Miguel Valerio



Desde hace unos días, tenemos la suerte de contar con un nuevo colaborador en El fuego y la fábula. Se trata del poeta dominicano Miguel Valerio (Mialva), que reside en Nueva York. Bienvenido al blog, Miguel, y gracias por unirte a este grupo de locos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El círculo imposible

Un lápiz
trazando 360º
(sin importar
la circunferencia)
puede volver
al punto exacto
de su partida
pero un hombre
(o una mujer)
no
porque el tiempo
(ese otro lápiz
—circular o linear
no sé—
en cuyas garras estamos)
borra
(no hay duda)
nuestros puntos
de partida
y escribe
nuevos signos
en su lugar

viernes, 4 de marzo de 2011

Monólogo alado




Ahora que te has quedado solo –¿es ése tu compañero huyendo con el fuego?–, el cuchillo con que has cortado cien, doscientas, trescientas cabezas –perdiste la cuenta, bañado en mil capas gelatinosas–, el cuchillo, de costumbre tan leve, increíblemente te pesa.

¿Qué vas a hacer ahora que el lodo se te mete por las narices y la boca, y todo –la sangre, el hedor, el chapoteo, los gritos– prolifera en lenguas lascivas que hurgan tu cuerpo, tus partes más íntimas?

No, no soy tu conciencia, aunque pueda sentir tu respiración trabajosa, el pulso de tus venas, y te hable al oído. ¿Qué vas a hacer ahora? Has aniquilado a un verdadero ejército y el ejército sigue allí, de pie, alargando los escamosos brazos cubiertos de sangre, gritando por cientos de bocas gloriosas.

Suelta ya esa guadaña ridícula. No eres la Muerte sino un muerto, aunque todavía no lo admitas, empapado en lodo, sudor y sangre, con babas de ira mojando tu mandíbula y tu cuello, ese cuello acogedor –no oyes mi zumbido al alejarme– de donde colgará tu cabeza, como tantas otras de tu especie, antes de caer en el Lerna.


martes, 1 de febrero de 2011

Zona Sur y la rueda del tiempo




Hacía tiempo que quería ver Zona Sur (2010), de Juan Carlos Valdivia. Estuve en Bolivia poco antes de que la estrenasen, pero tuve que esperar nada menos que hasta ayer para verla (en DVD). Ha sido un verdadero descubrimiento. Sin embargo, quisiera limitar mis observaciones a un aspecto en particular del lenguaje cinematográfico, que me impresionó por sus resonancias simbólicas, y vincularlo al concepto de la rueda del tiempo.

Comienza de manera lenta y llama la atención la elección de filmar las escenas en travelling circular. Pronto nos damos cuenta de que es una elección para toda la película. Y un gran acierto. La cámara da vueltas sobre el eje de esta familia paceña de clase alta en decadencia y su cotidianidad más banal. Hay algo de Gus Van Sant en la toma de distancia física con respecto a los personajes. Hay algo de esa vacuidad opresiva que caracteriza su forma de filmar. Asimismo, se desprende de las escenas una sensación de absurdo cotidiano. A puertas cerradas, como en la obra de Sartre, el infierno son los otros. Repetir una y otra vez las mismas situaciones, las mismas charlas, las mismas peleas. Porque el infierno es circular (Ramon Llull). Girando sobre su propio eje, esta familia muestra su alienación en un momento histórico de nuestro país.

Encerrados, los personajes son no obstante conscientes de lo que está pasando. La inminencia de la caída es, de hecho, el hilo conductor de las escenas. De esta forma, el equilibrismo de Andrés paseando por el tejado puede ser leído como una luminosa metáfora de lo que hace Carola para que los muros de su mundo no se caigan todavía, mostrando la desnudez en la que se encuentra la familia. Para que todavía reluzcan las máscaras.

De modo que la familia parece sufrir en silencio. Esta sensación se ve reforzada a través de los stasis[1] de las ventanas filmadas desde el exterior: detrás de los cristales, los personajes, solitarios, miran hacia afuera. Pero no ven nada. Esta es, en efecto, la historia de un encierro, pero también la crónica de una liberación o una caída.

En este sentido, la circularidad de la cámara y de la acción no va conformando una espiral –figura geométrica perfecta que, por ende, no tiene fin–, sino una rueda. Una rueda física que, girando sobre sí misma, desgasta su eje, el cual amenaza con romperse a cada vuelta. El ritmo se intensifica, efectivamente, conforme se deteriora la situación económica y humana de la familia. De hecho, sobre todo en la segunda mitad del film, los personajes parecen estar siempre a punto de hacer o decir algo irremediable, algo que podría delatarlos definitivamente. Algo capaz de romper el status quo –la mascarada contra viento y marea–: esa cuerda floja en la que se mueve la familia. Hasta la escena del clímax, cuando Wilson levanta la mano sobre Carola, la dueña de casa, y al oír los pasos del niño, Andrés, sobre el tejado, la detiene en el aire. Una vez más, los personajes se mueven al borde del abismo. A punto de caer o de explotar.

Caída que, efectivamente, tiene lugar al final de la película, cuando Remedios, una señora de pollera, compra la casa con una oferta contundente, que implica un sacrificio para la familia: salir de la burbuja, hacer añicos los cristales que los distancian de la realidad y, por supuesto, claudicar en el plano de las apariencias.

Caída que, para Andrés –quien se cría con Wilson y Marcelina y que, por tanto, es el nexo entre los dos mundos–, será una verdadera liberación; pero que para Carola, Patricio y Bernarda –empapados de sí mismos y de su “clase”– implica una caída. La explosión de su esfera social y el fin de la fiesta.

Por todo lo dicho, el travelling circular es, en Zona Sur, una elección coherente e inspirada del director y guionista, Juan Carlos Valdivia. Y la tensión creada por este girar-desgastarse refuerza la atmósfera asfixiante del huis clos. Al final del film cesa la asfixia: el vuelo de Andrés ilumina de forma retroactiva la película entera. La cámara deja de girar obsesivamente, se quiebra el eje y, con él, la rueda. Queda el cielo, vasto e inmóvil, como una gran página en blanco.





[1] Una toma neutra, vacía de significado e inconexa de la narrativa, para que el espectador llene el espacio en blanco con sus significados. Cf. www.zonasurfilm.com, “Cómo se filmó”.